jueves, 25 de agosto de 2016

COTOS DE CAZA

En tiempos antiguos los señores del castillo tenían sus cotos de caza cerrados.

El que entrara en ellos y se hiciese de alguna presa, era aprehendido y ejecutado en la horca.
En las novelas históricas no falta  el capitulo donde el pobre hombre que captura un conejo para paliar el hambre de su famélica familia es ejecutado ante los ojos cubiertos en llanto de sus hijos.
Que para mas dolor   son humillados públicamente  porque su padre ha sido condenado por ladrón.
Hoy dia los cotos de caza están legalmente habilitados.
El amo puede cazar a su antojo e invitar a quienes desee. Hay algunas reglas que permiten bajo ciertas condiciones la entrada de personas ajenas.
No son aprehendidas ni llevadas a la horca.
Son toleradas mientras se mantengan en los lìmites, en la periferia y no traten de participar, ni siquiera de lejos en las partidas que organiza el noble con sus invitados. Si por casualidad alguno de ellos, mas osado o por un golpe inesperado de la fortuna se hace de una pequeña pieza debe presentarla al señor para que disponga según le plazca.
Ese gesto le s permite aspirar a una mejor situación, esperan, especulan,
Nunca se sabe.
Los días pasan y los meses. Los ajenos al señor comienzan a perder las esperanzas y poco a poco se van.
De nada vale decir que estuvieron en el coto porque nada han conseguido

Han comprendido la lección y buscaran encontrar otro lugar donde medrar.

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