martes, 23 de febrero de 2016

.Malapraxis -Articulo del Dr Fabian Vitolo. III

Un elemento esencial del sistema propuesto es que todos y cada uno comprendan claramente cuál es su rol y su responsabilidad cuando se ha identificado un médico con problemas de desempeño. Desde el inicio, todas las partes involucradas saben quién es responsable de recolectar los datos, quienes recibirán los reportes y qué acciones son requeridas por cada uno en cada nivel. Un sistema así generaría responsabilidades cruzadas entre todos los niveles: de los médicos  con los jefes de servicio; de los jefes de servicio  con el resto del personal, del personal médico con las autoridades institucionales y de las autoridades institucionales con las autoridades sanitarias.

Finalmente, se debe disponer de programas especiales de evaluación y tratamiento de las causas subyacentes de mal desempeño: abuso de sustancias, problemas psiquiátricos o de conducta y discompetencias. Estos programas deberían ser personalizados para permitir que los individuos utilicen sus fortalezas y conocimientos de manera productiva, permitiéndoles continuar su práctica si es posible. Si un médico se niega a aceptar la capacitación, el tratamiento, la supervisión o las necesarias restricciones de práctica, el caso debería ser derivado a las autoridades colegiadas y sanitarias correspondientes.  

Leape y Fromson concluyen que un sistema efectivo de manejo de médicos con problemas de desempeño debe construirse sobre la base de que: 1) el desempeño sub-estándar pueda ser definido objetivamente; 2) se pueda monitorear rutinariamente a todos los médicos para detectar problemas de manera justa y temprana; 3) las respuestas a las deficiencias sean rápidas, constructivas y sostenidas en el tiempo. El objetivo de largo plazo no es deshacerse de esos médicos sino permitirles continuar ejerciendo su práctica de manera efectiva y segura. Si el sistema funciona bien, es decir si los médicos con problemas de desempeño son detectados antes de que produzcan un daño serio, se podría esperar que las acciones punitivas disciplinarias de las autoridades disminuyeran.

La respuesta ante el médico con problemas de desempeño

El desafío final consiste en utilizar los resultados de la evaluación para construir programas de recuperación exitosos para aquellos médicos con deficiencias en los planos del conocimiento, de las habilidades o de las conductas. Los obstáculos para avanzar en esta área son mayores. El primero de ellos es la falta de experiencia para supervisar estos programas. En los Estados Unidos, por ejemplo, existen pocos programas estatales o nacionales, y los programas hospitalarios están en general mal organizados. Una segunda barrera es el inadecuado financiamiento. Si los médicos a quienes se invita a recapacitarse, (que ya estarán perdiendo ingresos por no trabajar), tienen que hacerse cargo de los costos de los cursos, lo más probable es que no participen. Otro problema es la reticencia de los hospitales y de los colegas a guiar y supervisar voluntariamente las actividades de recapacitación. Los jefes de servicio tampoco tienen a nivel individual la experiencia que se necesita para lidiar efectivamente con médicos que tienen problemas de desempeño Sus respuestas habitualmente se limitan a hacer sumarios y pedir los descargos correspondientes, estableciendo eventualmente sanciones, pero haciendo muy poco por la rehabilitación del profesional.

Las facultades de Medicina y los Hospitales Universitarios deberían asumir un rol de liderazgo en el desarrollo de programas clínicos supervisados para los médicos con déficits recuperables de conocimientos o habilidades. Si se desarrollaran y coordinaran como una “mini-residencia” estos programas de reentrenamiento podrían contribuir a la solución de muchos de los problemas planteados.

Palabras finales 

Los desafíos del ejercicio de la medicina en nuestros días son tantos que los médicos, cada vez más presionados, pueden verse tentados a bajar sus cabezas y concentrarse sólo en su práctica, desentendiéndose de lo que hacen otros médicos de su servicio. Los distintos trabajos analizados destacan la gran oportunidad que tenemos para intervenir cuando un profesional acumula sistemáticamente quejas de pacientes y compañeros de trabajo. Estas quejas son verdaderos signos de alarma que requieren acciones por parte de los colegas y de las instituciones para que no se traduzcan en daño a los pacientes. Los problemas de desempeño de uno u otro tipo no son tan infrecuentes, y son una verdadera amenaza para la seguridad de la atención. Son todavía pocas las instituciones que gestionan estas situaciones rápidamente y bien. Es hora de que la comunidad médica desarrolle mejores métodos para evaluar el desempeño y mejores programas para ayudar a los médicos deficientes.



Bibliografía

1.     Reason J. Human Error: models and management. BMJ 2000 Mar 18.; 320 (7237)

2.     Droner D. The logic of failure: Recognizing and avoiding errors in complex situations. Metropolitan Books ed., 1996

3.     Bismarck MM et al. Identification of doctors at risk of recurrent complaints: a national study of healthcare complaints in Australia. BMJ Quality & Safety online, April 10, 2013

4.     Studderrt DM, Bismark MM et al. Prevalence and characteristics of physicians prone to malpractice claims.  N Engl J Med 374:4, January 28, 2016

5.     Epstein RM, Hundert EM. Defining and assessing professional competence. JAMA. 2002; 287:226-35

6.     American Board of Medical Specialties. Board Certification. http://www.abms.org/board-certification/a-trusted-credential/based-on-core-competencies/. Accedido 19 feb 2016

7.     Mery CM, Greenberg JA, Patel A, Jaik NP. Teaching and assessing the ACGME competencies in surgical residency. Bulletin of the American College of Surgeons. Vol 93 N°7. July 2008

8.     Leape LL, Fromson JA . Problem doctors: Is there a system-level solution? Ann Intern Med 2006; 144-107-115

9.     Federation of State Medical Boards of the United States, Inc. Report of the Special Committee on Professional Conduct and Ethics. Dallas, TX: Federation of State Medical Boards; 2000.

10.  College of Physicians and Surgeons of Ontario. Ontario Hospital Association. Guidebook for Managing Disruptive Physician Behavior. Toronto, Ontario, Canada: College of Physicians and Surgeons of Ontario; 2008

11.  Benzer DG, Miller MM. The disruptive-abusive physician: a new look at an old problem. Wis Med J. 1995;94:455-60.

12.  Diaz AL, McMillin JD. A definition and description of nurse abuse. West J Nurs Res. 1991;13:97-109.

13.  Hickson GB, Federspiel CF, Pichert JW, Miller CS, Gauld-Jaeger J, Bost P. Patient complaints and malpractice risk. JAMA. 2002;287:2951-7

14.  Kessler RC, Berglund P, Demler O, Jin R, Koretz D, Merikangas KR, et al. The epidemiology of major depressive disorder: results from the National Comorbidity Survey Replication (NCS-R). JAMA. 2003;289:3095-105.

15.  Schernhammer ES, Colditz GA. Suicide rates among physicians: a quantitative and gender assessment (meta-analysis). Am J Psychiatry. 2004;161:2295-302.

16.  Hassan, T.M., Ahmed, S.O., White, A.C., & Galbraith, N. (2009). A postal survey of doctors’ attitudes to becoming mentally ill. Clinical Medicine, 9(4), 327–332

17.  Fahrenkopf AM, Sectish TC. Et al. Rates of medication errors among depressed and burnt out residents: prospective cohort study. BMJ 2008 Mar 1;336(7642):488-91.

18.  Sociedad Argentina de Pediatría-Unicef. Encuesta sobre el ejercicio profesional. Intramed online, 23 de abril 2012. http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=75572

19.  Intramed. Síndrome de burnout en médicos. Estudio en Hispano América- Online 30 de octubre de 2014. http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=85610

20.   Blondell RD. Impaired physicians. Prim Care. 1993;20:209-19.

21.   McAuliffe WE, Rohman M, Breer P, Wyshak G, Santangelo S, Magnuson E. Alcohol use and abuse in random samples of physicians and medical students. Am J Public Health. 1991;81:177-82.

22.  Hughes PH, Brandenburg N, Baldwin DC Jr, Storr CL, Williams KM, Anthony JC, et al. Prevalence of substance use among US physicians. JAMA. 1992;267:2333-9.

23.  Rose JS, Campbell M, Skipper G. Prognosis for emergency physician with substance abuse recovery; 5-year outcome study. West J Emerg Med 2014 Feb(1) 20-25

24.  Medical Board of California. The Medical Board’s diversion program: mission statement. https://www.google.com.ar/#q=24.%09Medical+Board+of+California.+The+Medical+Board%E2%80%99s+diversion+program:+mission+statement

25.  Rosenstein AH, O’Daniel M. Disruptive behavior and clinical outcomes: perceptions of nurses and physicians. Am J Nurs. 2005;105:54-64; quiz 64-5.

26.  Linney BJ. Confronting the disruptive physician. Physician Exec. 1997;23: 55-8

27.  Joint Commission. Behaviors that undermine a culture of safety [Sentinel Event Alert online]. 2008, July 9 www.jointcommission.org

28.  Barnard A. Doctor’s behavior gets new scrutiny. Boston Globe. 18 August,2002

29.  Neff KE. Understanding and managing physicians with disruptive behavior.In: Ransom SB, Pinsky WW, Tropman JE, eds. Enhancing Physician Performance:Advanced Principles of Medical Management. Tampa, FL: American College of Physician Executives; 2000:45-72.

30.  Gallaher TH; Levinson W. Physicians with multiple patient complaints: ending our silence. BMJ Qual Saf 2013: 22: 521-524

31.  Papadakis MA, Hodgson CS, et al. Unprofessional behavior in medical school is associated with subsequent disciplinary action by a state medical board. Acad Med. 2004;79:244-9.

32.  Landon BE, Normand ST et al. Physician clinical performance assessment. Prospects and barriers.  JAMA September 3, 2003 – Vol 290 Nº9  p 1183-1189

33.  Dubinsky I, Jennings K. et al. 360-degree physician performance assessment. Healthcare Quarterly. Vol 13 Nº 2 2010

34.  College of Physicians and Surgeons of Alberta. Physician Achievement Review (2004). Acceso Internet 22 Febrero 2016 http://www.cpsa.ca/par-program/

35.  National Health Service, Improving patient experience through people, processes and performance. Acceso Internet 22 de febrero 2016: http://www.healthservice360.co.uk/

36.  Violato C et al. Assessment of psychiatrists in practice through multisource feedback. Canadian Journal of Psychiatry 2008 58 (8): 525-33

37.  Hal W, Violato C. et al. Assessment of physicians performance in Alberta: The physician assessment review. Canadian Medical Association Journal  1999 61: 52-57

38.  Lelliott P, Williams A. et al. Questionnaires for 360-degree assessment of consultant psychiatrists: development and psychometric properties. British Journal of Psychiatry 2008 193: 156-60







No hay comentarios:

Publicar un comentario